Estuve más de una hora hablando con el gerente de un estudio de rotulación integral. Iba con la demo bajo el brazo y la charla acabó centrada en cómo se les atascan las cosas.
Me describió algo que ya había escuchado de otra forma en otras conversaciones: tienen un perfil muy bueno en 3D que se encarga de los proyectos más complejos —espacios completos, elementos con CAD para mandar al taller. El problema es que está bastante cargado de trabajo y cualquier cosa que implique volumen acaba pasando por él, incluso cuando se trata de validar algo relativamente sencillo. Mientras tanto, los diseñadores que preparan propuestas en Illustrator no tienen forma de comprobar cómo respira una pieza sin montar un modelo completo.
Lo que me decía es que NearSolid les encajaba en esa fase previa. No para sustituir el 3D ni para visualizaciones complejas, sino para poder ajustar, probar variaciones y enseñar volumen sin convertir cada modificación en un pequeño proyecto técnico.
Pero había un punto que salía siempre: "Es muy útil ver el modelo en realidad aumentada aquí mismo, pero ¿puedo usar mis propias fotos?"
Nunca sabes exactamente cuál es la killer feature hasta que conoces bien el día a día de quien paga tu servicio.
Pues ahí está. PhotoMatch permite superponer el diseño 3D sobre una fotografía real del espacio: ajustas rotación, escala, perspectiva y encuadre directamente sobre la imagen, y exportas una captura en alta calidad. Para presentar una propuesta a un cliente o validar encaje antes de fabricar, sin abrir Blender ni preparar un render.
Algo que siempre te cuentan cuando lanzas tu proyecto es "escucha a tus clientes". Parece tan obvio que casi suena a tópico. Pero al principio solo te escuchas a ti mismo, y tú no eres el cliente.
Me estoy dando baños de humildad a cada paso. Me está gustando.