Hace algunas semanas me salió en redes una nota sobre el cierre definitivo de Ozone, una discoteca de Pamplona. El local se llamó antes Reverendos, y ahí conocí a mi mujer.
Me entró la nostalgia. Busqué en Google una foto antigua de la fachada con el rótulo corpóreo original, lo vectoricé por capas en Corel —con soportes y todo, a escala real— y me planté allí con NearSolid. Por una vez no para ver cómo iba a quedar algo, sino cómo quedaba en su día.
Estaba grabando cuando se acercó alguien preguntando si grababa la reforma. Era Abraham, el propietario. Le conté lo que hacía y por qué estaba allí. Le hizo mucha ilusión. Me contó que su padre fundó el local hace 67 años, la historia, los cambios de nombre, la reforma que tienen entre manos.
Acabé enseñándole NearSolid con su propio local en pantalla.
No era el caso de uso que tenía en mente cuando empecé a construir esto. Pero es de los que más me ha gustado.
La foto de portada es una captura directa desde el móvil, en el sitio. No es un montaje.
Ver el momento en vídeo — no llega al minuto, pero al final se oye a Abraham preguntando si estaba grabando la reforma.
No siempre sale así de bien. En otra visita quería demostrar la realidad aumentada a un cliente potencial, pero las paredes de su taller estaban atestadas de letreros luminosos y carteles antiguos —no había un metro cuadrado libre donde colocar nada. Acabamos saliendo a la calle con un séquito de tres personas buscando hueco, y al final planté la simulación sobre una puerta verde que no pegaba nada con el proyecto.
La verdad es que da igual lo que planifiques para las visitas. En directo nunca sabes por dónde va a ir la cosa.